Historia MapucheNacionalNoticiasPolítica

20 años de la CAM

Por Héctor Llaitul

Ayer se cumplieron 20 años de uno de los hechos mas importantes en la historia contemporánea mapuche, mucho se especulo y se especula sobre este hecho. En este relato el dirigente Hector llaitul cuenta en primera persona como ocurrió este pequeño acto de dignidad llevado adelante por un puñado de hermanos, quienes en medio de la opresión y la pobreza, en medio de la negación y el racismo, dijeron con fuego en sus palabras, que el mapuche no se había rendido.

No hay, pues, un momento preciso en que aparece la Coordinadora Arauco
Malleco, CAM. La idea de coordinarnos venía de mucho tiempo atrás.
A fines de 1997, tuvimos varios encuentros con el fin de preparar, un evento mayor, entre otros propósitos para salir al paso de algunos que quisieron aprovechar la acción realizada en Lumaco –la primera acción valiosa durante el tiempo de la Concertación–, y desviar agua a su propio molino, sin tener los títulos. Nosotros reivindicamos nuestra participación: en Lumaco,
personalmente, estuve allí, aportando a la organización y lucha de esas comunidades.
Se trataba de una recuperación de tierras del fundo Pidenco, por parte de dos comunidades y fuimos a solidarizar, a apoyar. En un momento, luego de una refriega con operarios de la forestal Bosques Arauco, nos retiramos al predio  de una machi que nos respaldaba, para refrescarnos unos momentos. Les habíamos arrebatado unas radios de comunicación a los forestales. Descansábamos, evaluábamos, conversábamos, discutíamos sobre el tema de los límites. Uno de nosotros, ex trabajador forestal, puso en funcionamiento una radio y sintonizó una cierta frecuencia. Nos quedamos escuchando. Hablaban mezclado, parte en clave, parte de modo muy directo. Algunos de nuestros hombres trataban de dormitar un poco, la atmósfera era propicia para escuchar. Los que estábamos despiertos nos acercamos más a la radio y oímos una comunicación entre Carabineros y operarios de la forestal.


–Oiga, mi cabo, ¿se han visto más indios de mierda por ahí?

—Negativo, no se
encuentran los indios de mierda.
–Mi cabo, si vemos a un indio cualiao, lo vamos a atropellar, le vamos a pasar
por encima con el camión.
–Positivo, háganlos mierda.


Ese diálogo nos enervó a todos. Escurrió una rabia a flor de piel. Entonces, se levantó un peñi, que parecía estar dormitando y dijo con voz fuerte: “el que tenga pantalones y se sienta mapuche, que me siga”. Los mapuche partieron y en el camino decidieron que si encontraban un camión, lo quemarían. Estaban en medio del bosque, tenían palos y piedras. Con rocas grandes detuvieron los camiones y los atacaron con hacha y podas, los forestales arrancaron; alguien sacó un encendedor y entre todos echaron la chamiza adentro de los camiones y la encendieron.
La prensa de derecha atribuyó la acción a un sector del MIR y, seguramente, ellos no lo descartaron, pero los hechos fueron los que relato.
En el fondo, se trató de un acto muy rústico, que ejecutaron unos treinta hombres unidos por una sensación insuperable de rabia surgida del desprecio, del hambre, de la miseria de sus familias.
Posteriormente, le dije a un Fiscal: “Hasta un animal tiene derecho a reaccionar cuando está herido”.

Este hecho, detonado por el diálogo radial entre Carabineros y operarios forestales, ritualizó la lucha mapuche. La quema de camiones en Lumaco no tuvo nada de planificado, ni fue parte de un plan subversivo. Inmediatamente después, Lumaco fue militarizado, llegaron tanquetas y fuerzas especiales. En un juicio, doce mapuches fueron condenados, todos ellos miembros de
comunidades.


La acción en Lumaco marcó un antes y un después en el ciclo actual de lucha.
Así ha sido y así debe ser el bregar de los mapuche, marcado por puntos de quiebre. De ahí en adelante, la CAM se comprometería con todas las acciones nacidas desde las propias comunidades, no desde eventuales agentes externos.
Vendría entonces una sucesión de hechos que el Estado descontextualizó y codificó como delitos. Sentó así las bases de la criminalización y la posterior militarización de las zonas en conflicto.

Extraído de “Weychan”

Previous post

CONADI realizó Primer Seminario Internacional de Medicina indígena

Next post

Biografía: Galvarino

Painen

Painen

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *